Nada más hacía falta un balón. La felicidad cabía dentro de un esférico. Y era indiferente si era el grande de baloncesto o el pequeño de fútbol. “Me apasionaban los dos tremendamente”, confiesa Óscar García al evocar su infancia en Vega de Espinareda. Las circunstancias fueron decantando la balanza hacia la canasta. Todavía sin fundar el Arenas, se alistó primero en el equipo del Colegio Piñera, luego vio cómo la selección tocaba las estrellas en Los Ángeles y acabó en un instituto que hizo del básquet su deporte de referencia. Había fines de semana maratonianos como jugador, entrenador y árbitro. Cuando llegó la etapa universitaria, se coló en su vida el ovalado del rugby sin que todavía El Bierzo se hubiera familiarizado con los ensayos, las melés y la línea de 22. Así que García (alias Gadafi por obra y gracia de una leyenda de la educación y el deporte bercianos) se calzó las zapatillas, estiró hasta casi los 40 su carrera y se puso al frente del Ciudad de Ponferrada (CdP) en una localidad con menos pedigrí baloncestístico que otras y en una comarca en horas bajas.

Óscar García, en su etapa en el Valfer Mendaña
Nacido en Vega de Espinareda, no existía el Arenas cuando se unió al equipo de baloncesto del Colegio Piñera. Y en Ponferrada prolongó la pasión con fines de semana como jugador, árbitro y entrenador
Óscar García se fue acostumbrando a acompasar su carrera con la historia. Militaba en el equipo de baloncesto del Colegio Piñera de Vega de Espinareda cuando perdió contra el JT una final comarcal con el Pabellón de Flores del Sil recién inaugurado. La que hacía historia era la selección española de Fernando Martín y Epi con la plata de Los Ángeles 1984 en aquellas madrugadas de verano: “Vi todos los partidos en el pueblo. Bajaba a la bodega de casa para no molestar”. Con 14 años llegó a Ponferrada, probó una temporada al fútbol con el Santa Marta y el primer día de clase de Educación Física en el Colegio Diocesano San Ignacio su profesor, el pionero de la halterofilia en la comarca José Luis Sáez, lo rebautizó como Gadafi por el coronel libio. Cuando se pasó al Instituto Álvaro de Mendaña, otra histórica, María José Rodríguez Pepa, lideraba el despegue deportivo del centro. Apenas unos años antes de desembarcar como segundo entrenador en el mejor Elosúa León, Tony Iglesias le propuso cambiarse al baloncesto. Y García se puso la camiseta del Valfer Mendaña, heredero del mítico Basket Bierzo.
¿Cómo era Óscar García en la cancha como jugador? “Muy luchador. Lo daba todo, pero tenía poco talento”, contesta tras explicar cómo hizo piña con un grupo de amigos del Club de Tenis y se pasó al eterno rival, el JT, para ganar la siguiente liga comarcal en un play-off en el que no hizo falta el quinto partido con José Ángel Lana como técnico. Llegó a debutar con el primer equipo en la temporada 1990-1991, antes del boom de mediados de los noventa, con Luis Alberto en el banquillo y los primeros jugadores llegados de León. Y al año siguiente jugó en Segunda División Nacional con el Barco de Valdeorras y en Primera Provincial con Vega de Espinareda al tiempo que arbitraba partidos y hacía tándem dirigiendo equipos de las categorías inferiores del JT y en el Colegio La Inmaculada con Pablo López, uno de aquellos colegas con los que había desembarcado en el club de La Borreca. ¿De dónde bebía uno entonces para ser preparador antes de la revolución de internet? “De lo que podías captar de tus entrenadores”.
El curso 1992-1993 abrió un paréntesis. “La mejor etapa de mi vida”, sentencia para situarse en el Colegio Mayor Universitario Antonio de Nebrija de Madrid para estudiar Económicas. El deporte se triplicó al añadir a los consabidos baloncesto y fútbol el rugby. “Faltaba gente. Me metí. Y me llamó tanto que se convirtió en mi deporte de referencia. No sé qué tiene. Hay que vivirlo”, cuenta quien empezó de ala y terminó de medio melé. “Y si hubiera habido rugby en Ponferrada cuando volví, habría tirado por ahí”, añade quien en la campaña 2002-2003, la fundacional del Ciudad de Ponferrada (otra vez cruzándose con la historia), comenzó sumándose a los entrenamientos y acabó como jugador y miembro de la directiva encabezada por el recordado Francisco Cabo: “Él tenía unas ganas tremendas. Tenía mucha capacidad para generar ingresos. Era un grandísimo comercial”. Luego siguió peregrinando como jugador a salvo de lesiones de importancia por el Viloria-Torre del Bierzo Alto (y jugando en la Liga Amigos del Fútbol con el Mompazos) y el Toreno, donde compartió equipo con Miguel Ángel Orallo y con otros como Javier Fernández, José Luis Velasco o Jorge Fernández Tore, hoy compañeros al frente del CdP.
Llegada la etapa universitaria, a su experiencia en el fútbol y el baloncesto se unió la del rugby: “Faltaba gente. Me metí. Y me llamó tanto que se convirtió en mi deporte de referencia. No sé qué tiene. Hay que vivirlo”

Óscar García, en la cena del JT

Óscar García, con el equipo de rugby del Colegio Mayor Universitario Antonio de Nebrija

Óscar García, con el equipo de fútbol del Colegio Mayor Universitario Antonio de Nebrija
Y es que Óscar García, que había sido jugador, árbitro y entrenador, se estrenó como presidente del Ciudad de Ponferrada en 2011. Sanear las cuentas y privilegiar la cantera eran las premisas de una directiva que siempre ha querido tener los pies en el suelo. “No hemos afrontado ningún reto para el que no estuviésemos preparados. Nunca hemos tenido un bajón importante. Nunca hemos tenido una crisis”, presume alabando el apoyo de patrocinadores y Ayuntamiento de Ponferrada sin dejar de echar en falta la implicación de la Diputación Provincial y la Junta de Castilla y León. Lo cierto es que el CdP ha logrado generar una nueva afición (“y Ponferrada no es una ciudad de baloncesto”) hasta asentarse en LEB Plata sin soñar en balde con la ACB (“nunca lo hemos pensado ni como posibilidad”). Ahora compartiendo escenario comarcal con otros referentes como el 6,25 (“que está trabajando muy bien”), en el subconsciente hay muchos que vinculan el presente en azul con el pasado glorioso en verde del JT. “Y sin JT no habría Ciudad de Ponferrada”, zanja.
Lleva desde 2011 al frente del Ciudad de Ponferrada: “No hemos afrontado ningún reto para el que no estuviésemos preparados. Nunca hemos tenido un bajón importante. Nunca hemos tenido una crisis”
García, que se asomó al baloncesto con aquella primera ACB a la que llegaban americanos como extraterrestres, hoy está huérfano de equipo grande con el Estudiantes lejos de la élite. Lo que ha sido una constante de este empresario al frente de la compañía Intragás es su afición al Atlético de Madrid, inspirada por aquel tío que llevaba el escudo en el coche. “Y eso te enseña a disfrutar muchísimo de las victorias y a sufrir con las derrotas pero que se acabe muy rápido ese dolor”, dice para agradecer la implicación de la familia desde el respaldo de su hermano, Manuel García, compañero en la directiva del CdP, hasta el de su esposa, Vanessa Miró, en una casa, su domicilio en Molinaseca, en la que acogieron durante años al congoleño perla de la cantera Joel Kanyinda y en la que sus hijos crecen también con un balón en las manos, pero ya ajenos a aquel boom del baloncesto que también fue mediático en un mundo que ahora cabe en las pantallas de los ordenadores y los teléfonos móviles.

Óscar García, en sus años como entrenador y jugador del JT

Óscar García, en su etapa en el JT como jugador

Óscar García, en su etapa como jugador en el JT

Óscar García, en su etapa en Vega de Espinareda

Óscar García, en su etapa en el Barco Cedie

Óscar García, con el equipo de baloncesto del Colegio Mayor Universitario Antonio de Nebrija

Óscar García, con el equipo de baloncesto del Colegio Mayor Universitario Antonio de Nebrija

Óscar García, con el equipo de fútbol del Colegio Mayor Universitario Antonio de Nebrija

Óscar García, con el equipo de rugby del Colegio Mayor Universitario Antonio de Nebrija

Óscar García, con el equipo de rugby del Colegio Mayor Universitario Antonio de Nebrija

Óscar García, con el equipo de rugby del Colegio Mayor Universitario Antonio de Nebrija

Óscar García, con el equipo de rugby del Colegio Mayor Universitario Antonio de Nebrija

Óscar García, en su etapa en el Viloria-Torre

Óscar García, en un homenaje a Toño Calvo, entrenador del Viloria-Torre

Óscar García, en su etapa en Toreno

Óscar García, en su etapa en Toreno

Óscar García, en su etapa en Toreno

Óscar García, en su etapa en Toreno

Óscar García, en su etapa con el Mompazos

Óscar García (derecha), con José Luis Velasco, compañero en la directiva del Ciudad de Ponferrada

Óscar García, flanqueado por sus compañeros en la directiva del Ciudad de Ponferrada José Luis Velasco (izquierda) y Manuel García, que también es su hermano

Óscar García está desde 2011 al frente del Club Baloncesto Ciudad de Ponferrada

Óscar García, con su esposa, sus hijos y el congoleño Joel Kanyinda, que vivió en su casa durante varios años

Óscar García, en el Pabellón Lydia Valentín de Ponferrada