El reparto de motes en los pueblos tiene un punto caprichoso como el que hizo que en Molinaseca a su vecino Miguel González le adjudicaran el de el Camarero. Nunca le tocó manejarse detrás de una barra, ni siquiera frecuentaba los bares. Pero todo tenía su razón de ser. Así se titulaba un tema de orquesta que le cantaba a su hijo Jesús, que encontró el alias también por azar: cuando la pandilla se reunía precisamente en el bar a ver la televisión, la serie de moda de los sesenta era Caravana y se identificaba con el personaje de Charlie Wooster. Cuando creció y quiso abrir al público la bodega de la familia, no había mejor nombre para el local que el apodo de su padre, que tuvo así acomodo para bautizar a un establecimiento que vivió los dorados años noventa y que acaba de consumar el relevo generacional. ‘La de Charli’, el sobrenombre castellanizado con el que hasta lo llamaba su madre, Arminda Franganillo, porque así preguntaban por él sus amigos, será ahora la de Alejandra y Sergio.

Alejandra González González, de niña en la Bodega El Camarero de Molinaseca con Charli de fondo

Alejandra González González, de niña en la Bodega El Camarero de Molinaseca con Charli de fondo

La Bodega El Camarero de Molinaseca abrió en 1984, cuando todavía era un hobby para sus dueños, Charli y Blanca, que compatibilizaban entonces el negocio con otros trabajos

El destino resulta asimismo tan caprichoso que resulta que Jesús González Franganillo y Blanca González García, que se conocieron en El Temple de Ponferrada como tantos y tantos matrimonios bercianos de los años setenta y ochenta (alguien algún día los tendrá que cuantificar), no sólo compartían primer apellido, sino municipio de nacimiento. Y es que ella había nacido en Onamio en los tiempos en que su padre trabajaba en el Coto Wagner de la Minero Siderúrgica de Ponferrada, donde al poco tiempo se asentó la familia. La bodega comenzó siendo un hobby en 1984, un complemento para la economía doméstica cuando Charli enlazaba trabajos en auxiliares de la central térmica de Anllares del Sil o en la limpieza del Hospital y Blanca dejaba el de dependienta en Filo para montar a medias la boutique Real 41 (en esa calle y ese número de la calle ponferradina) y pasar luego por la Joyería Calvo. Todavía no había llegado el boom de los noventa.

Cuando en 1984 abrió la Bodega El Camarero, en Molinaseca todavía podían contarse con los dedos de las dos manos unos establecimientos que eran habituales en Villafranca del Bierzo y Cacabelos. Cuando fueron cerrando las de la parte alta de Ponferrada, el trasvase se decantó hacia el este de la comarca. Cerca de una treintena llegaron a contabilizarse a mediados de los noventa a orillas del Meruelo, adonde llegaban parroquianos de distintos puntos del Bierzo, de Laciana, de La Bañeza y hasta de León. “Ponnos mil pesetas de cortos”, le decían a Charli. Los coches aparcados haciendo cuneta llegaban hasta el cruce de Onamio en aquellos domingos en los que también se gestaron muchos matrimonios. “Y luego venían los hijos, y hasta los nietos de algunos”, dicen. Charli, que llegó a compartir barra con cuatro personas, se hizo una especie de tabla de multiplicar para cobrar las rondas; y Blanca, que empezó despachando los pinchos y bocadillos de tortilla envueltos en papel film, se puso al frente de una plancha para ampliar la oferta.

El Camarero, que abrió con reminiscencias de los tiempos en los que el vino nuevo se anunciaba con bandera blanca en la puerta, todavía aprovechó la última cosecha de la familia en aquel local que fue reorganizando su espacio con sucesivas reformas. Las rondas se jugaban a los chinos antes de aquel boom que llevó a concentrar la actividad familiar y hasta descentralizarla cuando él cerraba de noche la barra en Molinaseca… para pasar la madrugada pinchando música y sirviendo copas en un pub de la calle San Fructuoso de Ponferrada. El nombre, otra vez fruto de los motes, estaba claro: Bar Musical Charli. Había clientes que hacían el mismo recorrido que el dueño. “La gente en el pub ya era diferente. Y yo me decía: tengo que beber algo, porque si no, es imposible”, cuenta con el sentido del humor habitual, uno de los secretos del éxito para mantenerse 20 años (de 1996 a 2016) en aquel local (“y te llegaba gente que salía de Roldán o de la limpieza de madrugada”) y 40 (de 1984 a 2024) en la bodega.

El boom llegó en los noventa. “Ponnos mil pesetas de cortos”, le decían a Charli. Los coches haciendo cuneta llegaban hasta el cruce de Onamio en aquellos domingos en los que también se gestaron muchos matrimonios

Miguel González 'El Camarero (con bastón), junto a vecinos de Molinaseca

Miguel González ‘El Camarero (con bastón), junto a vecinos de Molinaseca

Recortes de prensa de la fiesta del agua en la Bodega El Camarero de Molinaseca

Recortes de prensa de la fiesta del agua en la Bodega El Camarero de Molinaseca

Fotos antiguas de la Bodega El Camarero de Molinaseca

Fotos antiguas de la Bodega El Camarero de Molinaseca

Él vivió y disfrutó de la hostelería, reconoce sentado a las mesas que hoy ocupan el espacio del futbolín que la pandemia se llevó por delante bajo las fotos de una vida como aquellas de las gafas psicodélicas que le prestó un compañero de Anllares para defenderse en la guerra del agua por las fiestas de agosto. Ella, que admite que prefería el comercio en el que desempeñó sus primeros años de vida laboral, no evita emocionarse cuando se le pregunta si siente pena tras cuatro décadas a las que pusieron el broche por la jubilación el 31 de diciembre de 2024, cuando el local se transforma antes de las cenas de Nochevieja (y Nochebuena) en una suerte de espacio de convivencia vecinal entre champán y pasteles. ¿Hay mejor manera de decir adiós?

Charli, que también tuvo pub en Ponferrada durante 20 años, y Blanca se jubilaron el último día de 2024. Sus hijos, Alejandra y Sergio, tomaron el relevo y reabrieron el local en febrero

Y es que, además, el adiós fue nada más un hasta luego. Alejandra, que de niña ya recogía vasos en un calderín con su abuela y montaba en frente una improvisada tienda con sus amigas, y Sergio, que tenía que sortear a la multitud apostada frente a la bodega para pasar hacia el río, tomaron el relevo el 21 de febrero tras otra pequeña reforma en este local ubicado en la calle Real, en pleno paso del Camino de Santiago. Ahora son otros tiempos: los controles de alcoholemia y la apertura de Fernando Miranda y La Gran Manzana devolvieron el flujo a Ponferrada. Charli ha cambiado el lado de la barra. “Toma 20 euros y vete a otro lado”, le dijo el otro día Sergio, porque la guasa va en los genes. La Bodega El Camarero, donde se gestaron amistades y familias, donde algunos vieron por primera vez un periódico deportivo y donde brindaron todo un pueblo, una comarca y más allá, vuelve a estar abierta.

Sergio González González, de niño en la Bodega El Camarero de Molinaseca

Sergio González González, de niño en la Bodega El Camarero de Molinaseca

Alejandra González González, de niña en la Bodega El Camarero de Molinaseca

Alejandra González González, de niña en la Bodega El Camarero de Molinaseca

Fotos antiguas de la Bodega El Camarero de Molinaseca

Fotos antiguas de la Bodega El Camarero de Molinaseca

Fotos antiguas de la Bodega El Camarero de Molinaseca

Fotos antiguas de la Bodega El Camarero de Molinaseca

Fotos antiguas de la Bodega El Camarero de Molinaseca

Fotos antiguas de la Bodega El Camarero de Molinaseca

Fotos antiguas de la Bodega El Camarero de Molinaseca

Fotos antiguas de la Bodega El Camarero de Molinaseca

La Bodega El Camarero patrocinó el equipo de fútbol de Molinaseca

La Bodega El Camarero patrocinó el equipo de fútbol de Molinaseca

Letrero del pub Bar Musical Charli de Ponferrada, en la Bodega El Camarero de Molinaseca

Letrero del pub Bar Musical Charli de Ponferrada, en la Bodega El Camarero de Molinaseca

Interior de la Bodega El Camarero de Molinaseca

Interior de la Bodega El Camarero de Molinaseca

Exterior de la Bodega El Camarero de Molinaseca

Exterior de la Bodega El Camarero de Molinaseca

Charli y Blanca, en la Bodega El Camarero de Molinaseca

Charli y Blanca, en la Bodega El Camarero de Molinaseca

Sergio y Alejandra, en la Bodega El Camarero de Molinaseca

Sergio y Alejandra, en la Bodega El Camarero de Molinaseca

De izquierda a derecha en el sentido de las agujas del reloj, Blanca, Charli, Sergio y Alejandra, en la Bodega El Camarero de Molinaseca

De izquierda a derecha en el sentido de las agujas del reloj, Blanca, Charli, Sergio y Alejandra, en la Bodega El Camarero de Molinaseca

De izquierda a derecha, Alejandra, Charli, Blanca y Sergio, en la Bodega El Camarero el 31 de diciembre de 2024

De izquierda a derecha, Alejandra, Charli, Blanca y Sergio, en la Bodega El Camarero el 31 de diciembre de 2024