Álex López Riesgo ya era de chaval un productor en potencia mientras su cuenca cerraba minas y su comarca soñaba con el celuloide como uno de sus nuevos filones. Creció sacándole punta a una videocámara Mini DV y un Macintosh para editar cortometrajes y anuncios en los que implicaba a vecinos y empresarios de su pueblo, Fabero. Llegó a la efímera Escuela de Cine de Ponferrada ya en sus estertores hasta formar parte de la última promoción de otra de las alternativas económicas que se derrumbaron en la fallida reconversión industrial de una zona que ve desde la distancia como un territorio por explorar ahora que su trabajo consiste en buscar localizaciones para proyectos cinematográficos. El Bierzo, insiste al contar una vida que lo lleva a recorrer distintos puntos de España, es un escenario de película.

Álex López Riesgo, de chaval junto a un pozo minero

Álex López Riesgo, de chaval junto a un pozo minero

Álex López Riesgo creció acándole punta a una videocámara Mini DV y un Macintosh para editar cortos y anuncios en los que implicaba a vecinos y empresarios de su pueblo: “Mis padres invirtieron mucho en mí”

López Riesgo se acuerda de la primera película que vio solo en el cine. Fue Acción Civil, con John Travolta, con su padre esperándolo a la salida en Gijón. Su madre trabajaba con un contador de espectadores y vendiendo palomitas en los Cines Lumiere y los Cines 10 de Ponferrada, donde su memoria lo sitúa una tarde de 1994 en una butaca frente a Jurassic Park. “Mis padres invirtieron mucho en mí”, dice para referirse a aquella videocámara y aquel Mac que acabaron de forjar una vocación. Sus amigos jugaban a las películas mientras él ya comenzaba a hacerlas. Canalizando su afición también a través de la asignatura Imagen y Expresión en el Instituto de Fabero, pronto empezó a rodar cortometrajes, a veces con copias, camisetas y estreno en el bar la Unión. “Me vine arriba”, concede. ¿Era o no era un productor en potencia?

El caso es que Álex López Riesgo también era hijo de una cuenca minera en proceso de descomposición. Él siempre tuvo claro que no iba a bajar a la mina a trabajar, pero sí quiso bajar a rodar. El resultado fue el documental Mina, una parte de la trilogía minera que se completa con el cortometraje Mirando al cielo y un videoclip para el tema de la banda Aztor Sekundario titulado Vagones de dolor. Había vampirizado los making of de los extras de los DVD cuando todavía no había tutoriales en Youtube. Y tenía en la cabeza una receta clara: “Vi mucho cine clásico. Me parecía que era ahí donde iba a aprender”. Con la vocación también decidida, había pensado en ir a la ECAM (Escuela de Cinematografía y Audiovisual de la Comunidad de Madrid) antes de que en Ponferrada estrenara en 2001 su Escuela de Cine.

Cuando en 2005 se matriculó en la Escuela de Cine de Ponferrada, un proyecto ilusionante con lleno en los primeras promociones y visitas de relumbrón ya estaba fundiéndose a negro con protestas al final exitosas para que no redujeran las especialidades. No había ni siquiera alumnos suficientes para la práctica final. Hubo que convertir un defecto en virtud: la de poder aprovechar más y mejor unas instalaciones de primer nivel. “Yo tuve suerte. Había gente muy válida. Y ciertos profesores me dieron una visión global de lo que me interesaba del sector”, resume. Él salió ganando, enfocado hacia un oficio donde cuentan otras cosas: “Jamás he tenido que enseñar el currículum”. El Bierzo, ávido de alternativas al carbón, salió perdiendo: “Fue una gran idea el intentarlo. Y la de Ponferrada habría sido la mejor Escuela de Cine de España”.

“Vi mucho cine clásico. Me parecía que era ahí donde iba a aprender”, dice sobre una vocación que terminó de pulir en la Escuela de Cine: “Ciertos profesores me dieron una visión global del sector”

Álex López Riesgo

Álex López Riesgo

Álex López Riesgo

Álex López Riesgo

Álex López Riesgo, con Cesáreo Estébanez, el mítico agente Romerales de 'Farmacia de guardia'

Álex López Riesgo, con Cesáreo Estébanez, el mítico agente Romerales de ‘Farmacia de guardia’

De la carrera salió con una conclusión: “Me gustaba dirigir. Pero no tenía el talento necesario. Como me interesaba contar historias, los primeros años dirigía compaginando con trabajos de producción”. De la idea de contar las tradiciones del Valle de Fornela quedó la grabación de una matanza y la edición de Filandón fornelo. Y se recuerda llamando a teléfonos particulares que venían en CineGuía hasta implicar al premio Goya con ascendencia berciana Carlos Álvarez-Nóvoa, que había sido actor en 33 y fue coguionista en Humo, esta última con Cesáreo Estébanez (el mítico agente Romerales de Farmacia de guardia) y Rosa María Mateo en el cartel. “Haz todos los cortos que puedas”, le habían dicho hasta que se asentó un par de años como responsable de un departamento audiovisual en Asturias.

Realizador de documentales como ‘Filandón fornelo’ y ‘Black is Black’, empezó a asumir trabajos de producción y ahora es normalmente jefe de localizaciones: “Tiene un toque más artístico y genera menos ansiedad”

La crisis económica cerró aquella puerta, pero se abrieron otras. Se había estrenado como ayudante de producción en Impávido en 2012, el comienzo de una etapa en esta parcela hasta ser jefe de producción ahora habitualmente reconvertido en jefe de localizaciones con especial relación con Mod Producciones. “Tiene un toque más artístico y te genera menos ansiedad”, cuenta tras participar en proyectos como Nos vemos en otra vida, una adaptación de un libro de Manuel Jabois, mientas insiste en el potencial del Bierzo. Codirector también de Black is Black, documental sobre el mítico grupos Los Bravos que Televisión Española llevó a su programa Imprescindibles, disfruta de un trabajo que llega al alma del espectador: “Hay gente a la que el cine le cambia la vida”. Con jornadas a veces maratonianas, él, que heredó el ‘Yogurín’ de su padre en la mina hasta ser ‘Yogu’ para sus amigos, apela a sus raíces: “Yo siempre relativizo y digo: no estoy bajando a la mina”. Y ahora, cuando vuelve a Fabero, recuerda Cinema Paradiso y el regreso al pueblo de un niño enamorado del cine.

Álex López Riesgo

Álex López Riesgo

Álex López Riesgo y Fran Parra, codirectores y coguionistas de 'Black is Black', un documental sobre Los Bravos

Álex López Riesgo y Fran Parra, codirectores y coguionistas de ‘Black is Black’, un documental sobre Los Bravos

Álex López Riesgo y Fran Parra, codirectores y coguionistas del documental sobre Los Bravos 'Black is Black'

Álex López Riesgo y Fran Parra, codirectores y coguionistas del documental sobre Los Bravos ‘Black is Black’

Álex López Riesgo, junto a una estatua de Mr Bean

Álex López Riesgo, junto a una estatua de Mr Bean

Álex López Riesgo, junto a una estatua de Mr Bean

Álex López Riesgo, junto a una estatua de Mr Bean

Álex López Riesgo / Laia Lluch

Álex López Riesgo / Laia Lluch