Cuando en 1991 Noemí Sabugal estaba entre los hijos de mineros que enviaban lo que se denominó Cartas al pozo a sus padres encerrados de forma rotatoria en una huelga en La Robla, todavía no podía sospechar que acabaría esculpiendo el epitafio literario a las cuencas en un libro que titularía precisamente Hijos del carbón. Y eso que ya de niña en Santa Lucía de Gordón era una escritora en potencia que le contaba cuentos a su hermana, un año menor. Por el medio usó como vehículo el periodismo; primero de forma incipiente participando en el periódico escolar, luego cursando los estudios y finalmente ejerciendo en medios nacionales y locales. Gordonesa de nacimiento, vivió en Santa Lucía hasta que tuvo que marcharse con 18 años a Madrid a estudiar la carrera. Berciana de adopción, vive desde hace 15 años en Ponferrada sin dejar de repetir que no hace falta marcharse a la capital para hacer carrera en el mundo de las letras.

Noemí Sabugal, de niña en los años ochenta

Noemí Sabugal, de niña en los años ochenta

Noemí Sabugal ya era de niña una escritora en potencia que le contaba cuentos a su hermana, un año menor. Por el medio usó como vehículo el periodismo al ejercer en medios de comunicación nacionales y locales

Noemí Sabugal es hija, nieta y biznieta de mineros, un patrón repetido en las cuencas. Ella nació y creció en la de la Montaña Central, donde la omnipresencia de la Hullera Vasco-Leonesa llegaba hasta los centros educativos. Los “buenos recuerdos” de su infancia no quitan para que ya entonces la palabra reconversión se cruzase en el devenir de pueblos dependientes del carbón para poner signos de interrogación sobre su futuro en aquellas redacciones dirigidas a los padres en huelga por impagos y despidos. Decidida a ser escritora, fue canalizando la vocación al matricularse en la Facultad de Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid, rodeada por la aureola del rodaje de la película de Alejandro Amenábar Tesis y la leyenda de que había sido en su día cárcel de mujeres. “Y yo me lo creí”, reconoce quien ahora como novelista está acostumbrada a hacer un pacto entre ficción y realidad con los lectores.

Fue en seguida salpicando los estudios con prácticas, primero en la radio en la Cadena Ser en Gijón. Luego llegó la prensa escrita, su preferida. Y así vivió el 11S en la redacción de El Mundo pensando en la que se les venía encima a los compañeros de Internacional hasta que tuvo que capear las repercusiones desde Economía, donde le tocó pulsar el impacto de otros terremotos como el del caso Gescartera antes de pasar a Infografía. Todavía le quedaba hacer entrevistas y reportajes en Interviú antes de terminar la carrera y regresar a su tierra para ver otra cara de la profesión. “La prensa local es una gran escuela que los periodistas de medios nacionales no tienen. Te da un bagaje de abordar temas de forma más personal y más directa. Se aprende muchísimo y muy rápido”, reflexiona al relatar su paso por La Crónica de León-El Mundo, primero en Ponferrada y luego en la capital leonesa.

Noemí Sabugal ya había tocado dos soportes tradicionales (“la televisión es un medio que me impone mucho”, admite) cuando se embarcó en la revolución digital con un antiguo compañero de La Crónica, Javi Calvo, al lanzar Leonoticias. De la novedad que suponía da fe una pregunta que les formularon cuando fueron a presentar el proyecto: “¿Y luego en qué página se pueden imprimir las noticias?”. Tras un par de experiencias en Diario de León, le tocaría otra vez darle la vuelta a la moneda para participar en 2013 ya desde Ponferrada de la fundación de La Nueva Crónica, un periódico en papel que nació a contracorriente sin página web al encargarse hasta 2016 de la sección Bierzo junto a otra antigua compañera, Diana Martínez.

“La prensa local es una gran escuela que los periodistas de medios nacionales no tienen. Te da un bagaje de abordar temas de forma más personal y más directa. Se aprende muchísimo y muy rápido”

Noemí Sabugal, con la historiadora Carmen Ruiz en la población sevillana de Villanueva del Río y Minas

Noemí Sabugal, con la historiadora Carmen Ruiz en la población sevillana de Villanueva del Río y Minas

Noemí Sabugal, en el Hay Festival, con Jesús Carrasco

Noemí Sabugal, en el Hay Festival, con Jesús Carrasco

Para entonces ya había emprendido una carrera en busca del tiempo necesario para escribir. Hizo el Curso de Adaptación Pedagógica para dar clases de Lengua y Literatura, donde encuentra “otra perspectiva de la sociedad”. Por el camino llegaron las novelas: El asesinato de Sócrates, Al acecho y Una chica sin suerte. Y luego miró a las entrañas para escarbar en las minas. “No sabía que esa historia estaba dentro de mí”, reconoce para hacer un paralelismo con el pez que no ve el agua en el relato de David Foster Wallace. La iniciativa afloró cuando confluyeron la muerte de sus dos abuelos y la quiebra de la Vasco: “Vi el final de una era y yo tenía una deuda con la realidad”. El resultado fue Hijos del carbón, un viaje por España hasta bajar a los pozos sustituyendo el pico y la pala por las herramientas del periodismo narrativo.

“No estoy de acuerdo con que la periferia es todo lo que no sea Madrid. Se puede escribir desde cualquier sitio. Lo que más necesito es tiempo y tranquilidad. Mi gran reto es encontrar tiempo para escribir”

Ahora que alterna docencia, literatura y colaboraciones periodísticas como las del espacio Sofá sonoro en la Ser y su columna de cada sábado en La Nueva Crónica, Noemí Sabugal rompe tópicos como el que dicta que hay que marchar a una gran capital. “No estoy de acuerdo con que la periferia es todo lo que no sea Madrid”, señala. “Se puede escribir desde cualquier sitio. Lo que más necesito es tiempo y tranquilidad”, añade la autora, que vive en Ponferrada y mantiene el contacto con Santa Lucía, entre dos zonas a las que insta a “no resignarse nunca sin tampoco engañarse” a la espera del maná de una gran empresa que “no va a llegar”. Nosotros la dejamos con un ojo puesto en cada cuenca y una meta por delante. “Mi gran reto”, concluye, “es encontrar tiempo para escribir”.

La periodista y escritora Noemí Sabugal, en el parque del Temple de Ponferrada

La periodista y escritora Noemí Sabugal, en el parque del Temple de Ponferrada