Hijo de la emigración gallega a Argentina, Javier Otero Vales llegó de niño a España en el peor momento, en la antesala de una Guerra Civil que vivió en Santiago de Compostela, donde dio sus primeras patadas en serio al balón y se licenció en Química. Una década y media después llegó a Ponferrada en su momento de mayor expansión, el de un desarrollo económico que la rebautizó como la ‘Ciudad del Dólar’ y le permitió sostener durante cuarenta años una academia de enseñanza. Centrarse en su medio de vida acortó una reseñable carrera futbolística y limitó a cuatro años una experiencia política como concejal de Deportes y Turismo del Ayuntamiento de Ponferrada, una ciudad que hoy está “muy parada”. “Sólo veo movimiento los días de Mercado”, lamenta.

Tercero por la izquierda arriba en un recorte de la SD Ponferradina de la temporada 1955-1956

Nacido en Argentina y criado en Galicia, llegó a Ponferrada en pleno despegue económico. “Me decían: usted cobra muy poco”, dice sobre los comienzos como profesor particular de Matemáticas, Física y Química

Otero Vales nació en Avellaneda (Buenos Aires). “Un tío mío, hermano de mi padre, era entusiasta del fútbol. Los jugadores del Independiente venían a casa. Y a mí me hicieron socio desde que tenía un año”, cuenta en lo que seguramente fue el caldo de cultivo de una afición futbolística que luego tendría desarrollo en España. Con la intención de visitar a un hermano que estudiaba para ingeniero de Caminos en Madrid, a los diez años tomó con su madre y otros dos hermanos un barco que les traería tras quince días de travesía a España. Llegaron a Faílde (Rodeiro, Pontevedra), la aldea materna. Era primavera de 1936. En verano se desató la Guerra Civil. Y en otoño se trasladaron a Santiago de Compostela, donde recuerda ver pasar “a los legionarios y a los moros” por las calles durante el conflicto.

Creció en Compostela. Y entre las piedras de su casco antiguo dio forma a una pasión por el fútbol que le hizo llegar con 16 años a Primera Regional con el Arenal, a cobrar su primer sueldo (500 pesetas en la temporada 1947-1948) con el Santiago y a jugar con el Pontevedra durante el servicio militar. Eran los tiempos en los que ‘Javiche’ (como era conocido en los campos) ejerció como defensa izquierdo o centrocampista. Otero Vales se licenció en Química y se casó en Conxo (Santiago de Compostela). Había tomado ya contacto en Galicia con el doctor Antonio Domingo Laredo y el anestesista José Luis Duermas cuando, por medio del practicante Pando del sanatorio de Rosón y Cedrón, llegó a Ponferrada. “En 1952, el 1 de agosto. Esa noche dormí en La Madrileña”, precisa con buena memoria a sus 92 años de edad. 

Ponferrada estaba en pleno despegue económico. “Me decían: usted cobra muy poco”, cuenta al relatar los primeros años como profesor particular de Matemáticas, Física y Química al abrir una academia en la entonces calle Calvo Sotelo (actual Camino de Santiago), en la conocida como ‘Casa del Millón’, diseñada por el arquitecto José Martínez Mirones. Quiso entonces compatibilizar la enseñanza con el fútbol. Y durante cuatro temporadas militó en la Sociedad Deportiva Ponferradina. Pero tenía que descuidar la academia mientras subía a entrenar a los campos de Santa Marta. “Y sin coche ni autobús, medio día me quedaba quemado”, señala para explicar cómo colgó las botas.

Primero abrió una academia en la conocida como ‘Casa del Millón’. Quiso compatibilizarlo con el fútbol hasta militar cuatro temporadas en la Ponferradina. Pero no le compensaba descuidar el trabajo

Otero Vales (cuarto por la izquierda arriba), defendiendo los colores del Santiago, equipo en el que ganó su primero sueldo

 

Primero por la derecha abajo, con el Pontevedra

También con el Pontevedra, segundo por la izquierda en cuclillas

Tras abrir el Centro Ágora, se presentó a las primeras municipales tras la dictadura. Fue concejal de Deportes y Turismo en Ponferrada. “Pero mientras estaba en el Ayuntamiento la tiza no funcionaba”

Llegó luego el momento de abrir el Centro Ágora, en la actual Avenida de la Puebla, donde desarrolló el resto de su carrera académica para preparar a estudiantes de toda la comarca, desde los alumnos de la Escuela de Aprendices Santa María de Compostilla de Endesa hasta los que bajaban de Cuevas del Sil (Palacios del Sil). Quiso otra vez compatibilizar su profesión, esta vez con la política hasta presentarse a las primeras elecciones municipales democráticas tras la dictadura franquista en 1979 con la candidatura de Independientes del Bierzo (IB), que formó equipo de Gobierno con el PSOE de Celso López Gavela y le delegó las funciones de concejal de Deportes y Turismo. Otero Vales (cuya mujer también ejerció la docencia) se enorgullece de haber potenciado disciplinas deportivas como el cross o de haber formado un equipo de fútbol para los policías municipales, al tiempo que reconoce la ayuda inestimable del recordado Amalio Fernández en la Oficina de Turismo. Pero otra vez la falta de tiempo acabó poniendo el coto al finalizar ese mandato en 1983. “Mientras estaba en el Ayuntamiento la tiza no funcionaba”, señala entre risas.

No debió de ser un político al uso. “Yo siempre votaba lo que creía conveniente”, señala para mostrarse especialmente satisfecho de su oposición al traslado del Mercado de Abastos a las Huertas del Sacramento, un barrio por entonces en expansión donde debían primar los equipamientos públicos. Él se asentó desde su construcción en 1963 en una vivienda al comienzo de la calle Juan de Lama. Y justo en el café de abajo nos cita para hacer memoria con carácter afable de una vida, precisamente a las puertas de ese Mercado de Abastos convertido casi en único reducto de actividad los miércoles y los sábados de una ciudad que vive al ralentí.

“No puedo juzgar, pero veo todo muy parado”, dice quien también se implicó en el tejido social hasta ser uno de los fundadores del Centro Gallego de Ponferrada, la capital de una comarca especialmente lastrada por la crisis económica, en una provincia a su vez “maltratada”. “Bien tratado, el campo podría dar sus frutos. Pero veo que Valladolid con esta zona no se quiere enterar. Se ha potenciado el eje Valladolid-Burgos y aquí hay zonas explotables”, dice Otero Vales, que pasa los veranos en Vilanova de Arousa (Pontevedra), en una vida a mitad de camino entre sus orígenes y la tierra en la que se asentó y dejó huella en varias generaciones de estudiantes y de vecinos.

Ficha de futbolista de la SD Ponferradina de la temporada 1952-1953

Con la Ponferradina (en el centro, en la fila de abajo), en un partido en Balaídos

Con la Ponferradina (tercero por la izquierda abajo)

En una reunión de veteranos del Pontevedra Club de Fútbol

Javier Otero Vales, en la actualidad en Ponferrada