El toque de las ánimas de Manuel Ángel Morales Escudero, ganador de Galtellì Literary Prize

El GALTELLÌ LITERARY PRIZE es el premio literario más importante de Cerdeña en honor a la Premio Nobel de Literatura Grazia Deledda quien obtuvo este prestigioso galardón en el año 1926.

Manuel Ángel Morales (derecha), al recibir el premio literario

El relato de Manuel Ángel Morales Escudero que resultó ganador en la modalidad internacional en lenguas inglesa, francesa, italiana y española se titula El toque de las ánimas. En el mismo se cuenta la historia de un amor de juventud en un pueblo aislado del Alto Sil denominado Valle Umbrío, ubicado en el Noroeste de España. Valle Umbrío es, en muchos aspectos, el pueblo de Salientes, el último pueblo de la carretera del municipio  de Palacios del Sil, evocado como si fuera la última etapa del camino, el último viaje. El protagonista recibe la noticia de que el fantasma de su primera novia, que tuvo un final misterioso y trágico, vaga por el pueblo; decide entonces subir por la sinuosa carretera que conduce a Valle Umbrío al objeto de tocar desde el campanario el toque de las ánimas, el antiguo doblar de campanas que llamaba a las almas perdidas para que encontraran el camino al otro mundo:

 

Valle Umbrío es el último pueblo de la carretera en lo más recóndito del Alto Sil. Para llegar allí hay que conducir por una carretera sinuosa que casi nadie recorría entonces y por la que ahora nadie pasa. Castaños centenarios circundan los caminos ocultando un sol que abrasa en verano, un  fuego que intenta colarse entre las hojas y que no llega a tocar el agua de los ríos que permanecen extraños, fríos y oscuros en las profundidades de los valles. Hay encinas que sujetan con sus raíces las rocas despedazadas por el hielo del invierno. Crecen como pueden en las laderas de los desfiladeros las hayas y los robles, los suaves fresnos y los blancos abedules mientras los ocultos acebos ofrecen sus frutos como árboles de Navidad olvidados.

 

Pero el pueblo que encuentra ya no es el que recordaba en su niñez. En su lugar, todo lo que ve tiene un aire de muerte y desolación:

Iglesia de Salientes / Foto: Wikipedia

 

Sí, el bosque se adentraba en el pueblo como nunca antes lo había hecho. Las raíces se adueñaban de los solares llenos de vigas remezcladas con las viejas y gruesas pizarras cubiertas de líquenes. Las lagartijas sacaban sus cabezas entre los agujeros de las piedras en los tapiales y en los muros; crecían los guindos en las antiguas huertas, la celedonia alegraba los lindes con sus extensas floraciones amarillas y los tilos se habían hecho más y más grandes, empujando con sus robustos troncos piedras y portones que se desvencijaban ante su vigor.

 

Ante todo, es una historia de amor, un amor puro de juventud al que se une el relato de un paisaje que poco a poco va convirtiendo a todos en seres del pasado, sombras de un tiempo perdido para siempre:

 

El pueblo se derrumba envuelto en una profunda soledad. Las casas se caen. Pero en la noche, las estrellas seguirán saliendo sobre los desvencijados techos, y las luciérnagas, con sus lucecitas, seguirán marcando el camino de la pasión.

El sonido cadencioso de las campanas se oye por todo el valle, va de un lado a otro recorriendo colinas, caminos y sendas. Y luego baja por los arroyos, se vierte en los ríos y se precipita en lo más hondo de la catarata donde una vez la conocí.

 

El relato completo se publicará en una antología que prepara la Comunidad de Galtellì. El jurado del premio formado por Neria de Giovanni, Jean Pierre Castellani, Ángel Basanta, Pier Franco Bruni y Anthony Muroni destacó que:

El amor y los sueños de jóvenes amantes, la belleza natural, la magia y el aroma de leyenda del abandonado Valle Umbrío en el Alto Sil, la religiosidad popular fundida con creencias y supersticiones, todo ello rememorado con profunda ternura y aliento poético, hacen de esta historia un admirable ejemplo de creación de espacios provinciales con proyección universal.

Manuel Ángel Morales es escritor