Si Joaquín García Santalla hubiera nacido en la actual era digital, seguramente habría tecleado en Google o Facebook para encontrar la llave de su futuro. Como lo hizo en San Juan de la Mata, se crio en la Ponferrada que venía de ser la Ciudad del Dólar y llegó en su juventud al Madrid “de los serenos” de madrugada, tiró de medios analógicos. Se hizo con una de aquellas enormes guías telefónicas de finales de los sesenta. Dispuesto a comprobar si su habilidad para el dibujo tenía cabida en la prensa, apuntó a lo más alto. Buscó por la ‘M’ de Mingote. Al segundo telefonazo se puso una señora y le pasó con el genial creador, que casualmente vivía apenas a 300 metros de distancia. Así que el berciano se plantó en su casa, de la que salió con una carta de recomendación de Antonio Mingote para la revista Triunfo. Con semejante pasaporte, nada más llegar a la publicación le encargaron dibujar a Félix Rodríguez de la Fuente. Y así, de repente, se lanzó una carrera.

Joaquín García Santalla, con portadas de la revista de San Ignacio 'El Ganso'

Joaquín García Santalla, con portadas de la revista de San Ignacio ‘El Ganso’

Joaquín García Santalla llegó al Colegio San Ignacio, donde diseñó el escudo del centro educativo y participó activamente en la revista colegial ‘El Ganso’, un remedo de ‘La Codorniz’

La carrera vital de Joaquín G. Santalla comenzó en San Juan de la Mata. No le habían salido los dientes cuando su familia se trasladó a Ponferrada, donde vivía entre dualidades. La misma ciudad por la que todavía corría el dinero era un lugar “sucio y poco agradable para vivir”. Como ya de niño le gustaba dibujar, afrontaba su propio dilema: elegir entre jugar en la calle con sus amigos o quedarse en casa con el papel y el lápiz. El Colegio Diocesano San Ignacio le dio la opción de salir de aquella encrucijada cuando alguien tuvo la idea de hacer una revista. Santalla, que llegó a diseñar el escudo del centro educativo, se encargaba de las portadas y algunos contenidos de El Ganso, una especie de remedo de La Codorniz. Si esta última era ‘la revista más audaz para el lector más inteligente’, la publicación colegial era ‘la revista que sale cuando quiere y dice lo que le da la gana y viceversa’.

Consciente por su afición de encaminarse hacia estudiar Bellas Artes (con apenas 15 años ya presentó una exposición al óleo en el Centro Gallego de Ponferrada), fue precisamente su profesor de Dibujo, Santiago Martínez, quien le sugirió matricularse en Arquitectura. La escuela más próxima estaba en la capital de España. “Y a Madrid se lo debo todo. Me abrió muchísimas puertas”, dice al narrar cómo literalmente Antonio Mingote le abrió la de su casa. Con su carta de recomendación, llegó a Triunfo. “Y ahí comenzó mi despegue”, añade para situar su primera publicación de relevancia en el suplemento deportivo del diario Pueblo. Y así el 14 de diciembre de 1970 le tocó dibujar a un trío de ases: el entrenador del Real Madrid, Miguel Muñoz, su homólogo en el Atlético de Madrid, Marcel Domingo, y el delantero del Barcelona Carles Rexach.

Santalla entró en una vorágine. Como Pueblo era un diario vespertino, iba a la redacción a medianoche y salía de madrugada, pendiente de los serenos para abrirle el portal. “En Pueblo la vida era tan intensa que resultaba adictivo”, cuenta sobre unos años en los que fue puliendo su estilo. “Yo”, precisa, “siempre quise que antes que nada fueran buenos dibujos; no excederme en la caricatura”. El célebre director del rotativo Emilio Romero destacó su calidad. “Lo que hace Santalla”, escribió, “tiene varios elementos: es un dibujo riguroso, es un retrato físico irreprochable, es una imagen moral penetrante, es una caza fulgurante de la persona en rasgos y en sus intenciones. Y, además de todo esto, es una espléndida obra de arte en su género”. El berciano le sacaba punta a celebridades que pasaron a la posteridad: “Todos aquellos personajes de la Transición eran icónicos; tenían un pasado brutal. Hoy son políticos y punto”.

“Yo siempre quise que antes que nada fueran buenos dibujos; no excederme en la caricatura”, dice sobre su trabajo en prensa, ‘bendecido’ por Emilio Romero al hablar de “espléndida obra de arte en su género”

Joaquín García Santalla, con Carlos Saura

Joaquín García Santalla, con Carlos Saura

Caricacturas de Joaquín García Santalla con algunos escritos sobre su figura

Caricacturas de Joaquín García Santalla con algunos escritos sobre su figura

Museo virtual de Ponferrada obra de Joaquín García Santalla

Museo virtual de Ponferrada obra de Joaquín García Santalla

Santalla fue pasando por varias publicaciones como Abc o La Hoja del Lunes. Compuso con las asociaciones políticas a debate una portada para Cambio 16 con figuras como Manuel Fraga, José María de Areilza o Pío Cabanillas formando como un equipo de fútbol con el titular ‘Listos para el partido’ lidiando con la censura. Y se topó a veces con los Franco desde una controvertida caricatura del dictador pasando por sus nietas Mariola y Carmen Martínez-Bordiú (“te has pasado con la nariz”, le reprochó su padre sobre esta última, recién operada) hasta llegar a Carmen Polo y un dibujo con dientes prominentes que levantó ampollas hasta el punto de que cientos de suscriptores se dieron de baja de Blanco y Negro. “Pero yo estoy encantado con tu trabajo”, lo salvó el director, Luis María Anson. Al día siguiente de la victoria del PSOE en las elecciones de 1982 comenzó a colaborar con el Telediario 3 de Televisión Española (muchas veces a fuerza de viajar desde Guadalajara, donde ejercía como arquitecto, a Prado del Rey) mientras se convirtió en algo así como el “dibujante oficial” de Fernando Argenta hasta su mítico El conciertazo.

“Todos aquellos personajes de la Transición eran icónicos; tenían un pasado brutal. Hoy son políticos y punto”, cuenta sobre una labor que tuvo su máxima expresión en etapas como la del diario ‘Pueblo’

Compaginando los horarios de la ‘prensa canallesca’ de la Transición y las clases, acabó sacándose Arquitectura. Firmó infinitas caricaturas y más de 1.100 proyectos como arquitecto. “No sé cómo fui capaz de simultanearlo”, admite con el ejemplo de Alovera, una localidad de la provincia de Guadalajara marcada por sus obras. “El urbanismo me gusta más que la propia arquitectura”, añade hasta darle la vuelta a su percepción de Ponferrada, una “víctima de una sensibilidad tan brutal” sin alternativas económicas que “hace mucho hincapié en la contaminación ambiental sin tener en cuenta la visual” con las torres eólicas como amenaza. Y ahora la última pirueta del dibujante que lanzó una carrera gracias a una guía telefónica pasa por las redes sociales, donde publica cada día caricaturas y museos virtuales sobre “edificios prototípicos” hasta poner a Peret tocando la guitarra junto al Castillo de los Templarios.

Joaquín García Santalla, con una composición sobre Antonio Mingote

Joaquín García Santalla, con una composición sobre Antonio Mingote

Caricaturas obra de Joaquín García Santalla de (de izquierda a derecha) Manuel Fraga, Adolfo Suárez y Santiago Carrillo

Caricaturas obra de Joaquín García Santalla de (de izquierda a derecha) Manuel Fraga, Adolfo Suárez y Santiago Carrillo

Joaquín García Santalla, con figuras como Antonio Buero Vallejo, Xavier Cugat o Pedro Carrasco

Joaquín García Santalla, con figuras como Antonio Buero Vallejo, Xavier Cugat o Pedro Carrasco

Joaquín García Santalla, sobre su época en el diario 'Pueblo'

Joaquín García Santalla, sobre su época en el diario ‘Pueblo’

Obras de Joaquín García Santalla

Obras de Joaquín García Santalla

Joaquín García Santalla, autor de trabajos para TVE, 'Blanco y Negro', Cambio 16' o 'Abc'

Joaquín García Santalla, autor de trabajos para TVE, ‘Blanco y Negro’, Cambio 16′ o ‘Abc’

Joaquín García Santalla

Joaquín García Santalla

Joaquín García Santallla

Joaquín García Santallla